Ambiente alimentario tóxico- #CampañaAnualAntiDonas 1


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La comida chatarra está contribuyendo a aumentar a un paso alarmante el sufrimiento de diabetes, hipertensión y otras enfermedades crónicas no transmisibles- y no sólo en adultos.

Las empresas de alimentos y bebidas gastan cantidades millonarias promoviendo comidas poco saludables. Y aunque al final la decisión de comprar o no estos productos es personal, estamos siendo atacados con la publicidad.

Tomar decisiones de alimentación saludable no siempre es fácil. La comodidad y asequibilidad del consumo de alimentos poco saludables a menudo atraen a comer refrigerios y comidas nutricionalmente vacías. Los estudios sugieren que nuestros cerebros pueden ser condicionados a que se nos antojen este tipo de alimentos desencadenando sentimientos de satisfacción que sus contrapartes saludables no provocan.

Experimentos en animales y humanos muestran que, para algunas personas las mismas partes del cerebro de recompensa y placer que se activan por drogas adictivas como heroína y cocaína también se activan por los alimentos, especialmente por los muy apetecibles. Los alimentos muy apetecibles son altos en azúcar, sal y/o grasa. Como las drogas adictivas, las comidas muy apetecibles desencadenan químicos que nos hacen sentir bien como la dopamina. Una vez que las personas experimentan placer asociado con el aumento de la transmisión de dopamina en el sistema de recompensa en el cerebro por comer ciertos alimentos, rápidamente sienten la necesidad de comerlos nuevamente. Las señales de recompensa de los alimentos muy apetecibles pueden anular otras señales de llenura y satisfacción; como resultado la gente sigue comiendo incluso cuando no tiene hambre. Comer compulsivamente es un tipo de adicción conductual. Las personas con adicción a la comida pierden el control sobre su conducta alimentaria y terminan gastando mucho tiempo relacionado en comer o comer en exceso.

Lo que escojamos comer juega un papel importante en determinar el riesgo de ganar mucho peso. Pero nuestras elecciones están moldeadas por el mundo complejo en el que vivimos- por las comidas a las que tenemos acceso, por la distancia entre nuestra casa y el supermercado o los establecimientos de comidas rápidas, incluso por la forma que el gobierno apoya a los agricultores. En El Salvador, el ambiente alimentario- El entorno social y físico que influencia lo que comemos- hace difícil escoger comidas saludables y demasiado fácil escoger comida chatarra. El ambiente alimentario puede llegar a ser tóxico por la forma que degrada el estilo de vida saludable y promueve la obesidad.

El problema como tal no es el comer 1 ó 2 donas en septiembre, el problema está en el exceso de publicidad obesogénica y la falta de concientización sobre los efectos de las comidas muy apetecibles. Fácilmente se podría hacer una campaña contra cada publicidad de este tipo de promociones como:
Hamburguesas a 2 x $3.99/Menú de $0.99/All you can drink de Sangrías/All you can eat de pizza por $5.99

Sólo pretendo que analicemos un momento antes de comprar lo que sea que va a nutrir o enfermar nuestro cuerpo.

 


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